Con la detención del jefe militar de ETA se golpea a la parte más dura y radical de la banda terrorista, lo que puede producir una continuidad en la línea de Txeroki, con otro dirigente, o un cuestionamiento de su eficacia por parte de la organización terrorista.
En la madrugada de ayer, Miguel de Garikoitz Aspiazu Rubina, “Txeroki”, número uno y jefe militar de ETA, fue sorprendido en un apartamento alquilado al suroeste de Francia. Entre los delitos que se le imputan están el asesinato del juez José María Lidón y de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero en Capbreton, también se encargó de acabar con la última tregua y ha ordenado los atentados terroristas durante los últimos cinco años. La detención se llevo a cabo gracias a la intervención de su cuenta de correo electrónico, a través de un sistema estadounidense, y a un fallo en la seguridad, que tanto le obsesionaba, pues la matrícula francesa falsa que utilizó para el coche robado del que disponía estaba ya en desuso. Según el ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, las matrículas “imposibles” que llevaba el coche han llevado a las fuerzas de seguridad hasta el terrorista.
Txeroki, procedente de la “kale borroka” y pertenecía al “comando Vizcaya”, creó una “nueva ETA” con jóvenes inexpertos y más radicales, lo que se demuestra en los numerosos fallos cometidos en los últimos años y el hecho de que muchos etarras fueran detenidos antes de estrenarse en su actividad criminal. Con el fin provocado de la tregua en 2007, se dice que pretendían crear la misma tensión que se produjo en el fin de la última tregua de 1999, pero la situación de una ETA más inestable ha impedido el cumplimiento de los objetivos de Txeroki. Se considera el referente de los sectores más duros y radicales de la organización terrorista y fue sometido en 2004 a una especie de “consejo de guerra” por elaborar un documento en el que criticaba a otros jefes de la banda y ponía en cuestión la estrategia de ETA. Sin embargo, cuando en la primera reunión que mantuvo el gobierno con ETA le preguntaron a Josu Ternera por Txeroki este dijo que no había oído hablar de él. Pero el terrorista se hizo fuerte en la banda, en la que llegó a sostener las posturas más duras, contrarias a la tregua declarada en 2006. Con respecto a esta situación, el Presidente del Gobierno ha declarado que el golpe a ETA ha sido “determinante” porque cae “el máximo dirigente operativo” y “responsable directo de algunos últimos asesinatos de la banda” y que “hoy ETA es más débil y la democracia española, más fuerte”, aunque “ETA no ha perdido su capacidad de atentar, su capacidad de causar dolor”.
Txeroki se enfrenta a 22 causas abiertas en la Audiencia Nacional, por lo que la Fiscalía tiene pensado solicitar su extradición. La ministra de interior francesa, Michèle Alliot-Marie, ha informado de que será entregado a la Justicia española después de ciertas operaciones que quieren llevar a cabo. En Francia podría caerle cadena perpetua, pero en España le esperan 40 años de prisión, gracias al acuerdo al que llegaron PP y PSOE en 2003 a cerca del sistema de cumplimiento íntegro de condenas. En esta situación es clave la opinión del Presidente del Gobierno, que cree que la política antiterrorista debe dirigirse a derrotar a ETA y no a sentarla en una mesa de diálogo.
El candidato más probable a suceder a Txeroki es el donostiarra Aitzol Iriondo, lugarteniente del recién detenido, que se encargaba de trasladar sus órdenes y ha dejado su rastro en algunos atentados. Según esto, ETA continuaría la misma línea que dejó Txeroki, pues es Iriondo es considerado un duro entre los duros con un amplio historial terrorista, aunque todavía no se ha demostrado su autoría en ningún atentado. De hecho, el parlamentario y coordinador de Ezker Batua en Guipúzcoa, Antton Karrera, ha dicho que ve difícil que la banda cambie de actitud “de la noche a la mañana”, ya que ETA hizo una “apuesta a largo plazo” por la utilización de la violencia y que Txeroki no era el único que apostó por este camino de violencia tras el fin de la tregua. Se explicó diciendo que “ya tendría algunos como él alrededor, y con las cosas que están haciendo parece que hay más gente. Ahora, a día de hoy, no sabemos qué fuerza tienen o no tienen, y no podemos decir que los favorables a la violencia se hayan debilitado y que los favorables a la negociación vayan a volver a aparecer”.
Los avances conseguidos por la colaboración de la autoridad española y la francesa ha sido uno de los factores ha destacar en las declaraciones vertidas por el presidente francés, Nicolás Sarkozy, que destacó además el fuerte compromiso de la gendarmería y la policía francesas.
El lehendakari Juan José Ibarretxe, por su parte, se ha situado del lado del gobierno, diciendo que sus declaraciones del presidente del Gobierno coinciden con las del lehendakari y que “la violencia de ETA debe acabar para siempre”, ya que “ETA sobra en este país”. Por su parte, la portavoz del gobierno vasco, Miren Azkarate, hizo una comparecencia tras el arresto de Txeroki en la que dijo que es “un buen momento” para que ETA decida “dejarnos en paz y disolverse”.
Por su parte, Josu Ternera estuvo al cargo de la dirección política de la banda terrorista, hasta que fue sustituido por Thierry en las negociaciones de la tregua. Ternera y Txeroki se convirtieron en la obsesión de la policía y tras la detención de Txeroki, Ternera es uno de los más buscados por las autoridades. Sin embargo, el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, ha manifestado sus dudas sobre la relevancia de los etarras detenidos. “No concuerda con la información de la que disponíamos, ya que pensábamos que los decisivos en ETA eran otros”, explicó. En el organigrama de ETA, por la tanto, se consideraba que Thierry era el máximo dirigente de ETA desde 2006, estando por encima de Txeroki, que era jefe militar, y de Ternera, supuesto líder político. Junto a ellos estarían dos hombres importantes: Aitzol Iriondo, Gurbitz, el brazo derecho de Txeroki; y Egoitz Urrutikoetxea, hijo de Josu Ternera.
Las últimas noticias que se tienen es que los terrorista han llegado a París, donde han sido trasladados a las dependencias de la Subdirección Antiterrorista gala, a las afueras de la capital francesa. La legislación francesa establece un máximo de 96 horas para permanecer detenidos antes de ser puesto en disposición judicial. Luego serían conducidos ante el juez de Instrucción para comenzar el interrogatorio de los detenidos ante el Tribunal de París. Sin embargo, por otro lado, según fuentes judiciales francesas, aún no han recibido petición por parte de las autoridades españolas para entregar a los etarras detenidos.


